La terapia integral ofrece herramientas para recuperar el equilibrio y el bienestar a través de una visión integral del ser humano, armonizando la parte física, emocional, mental y espiritual.

Equilibrio emocional, mental y espiritual.

La metodología de trabajo se basa en dos puntos principales:

Conocimiento de uno mismo. Gran parte de lo que sentimos depende de lo que pensamos, así que al conocer y al hacer conscientes nuestros pensamientos y emociones podemos controlar mejor nuestra vida. Las circunstancias en la vida no son determinantes para nuestra felicidad. Podemos generar una reacción ante las circunstancias, o podemos generar una acción, siendo nosotros mismos los que elegimos nuestros pensamientos y por lo tanto nuestras emociones. Conocernos a nosotros mismos también nos permite tener una visión más clara de cuáles son nuestras metas en la vida, alcanzando así el bienestar que nos otorga el saber que estamos haciendo lo que realmente nos hace felices. El aforismo griego “conócete a ti mismo” inscrito en la fachada del templo de Apolo en Delfos  sigue muy  útil para  nuestros días. Por algo Apolo era el dios de la armonía y de la curación.

Gestión de procesos de cambio:

Toda crisis en la vida nos habla de un cambio. Las crisis nos indican un periodo en donde hay que dejar algo atrás para atrevernos a vivir una experiencia nueva, más consciente y enriquecedora. Todos los sabios de la humanidad han explicado el proceso secuencial de evolución del ser humano. La terapia integral nos permite comprender estos procesos de crecimiento para saber en dónde nos encontramos y hacia dónde tenemos que ir.

 Los principales problemas que trata la terapia integral son:

  • Crisis personales y espirituales. Acompañamiento en procesos de cambio.
  • Fobias y miedos. Comprensión y superación de bloqueos.
  • Problemas personales y familiares.
  • Búsqueda de vocación. ¿Quién soy y qué quiero ofrecer mundo?