El mito del héroe, la superación interior

El mito del héroe, la superación interior

El mito del héroe, la superación interior

Normalmente la idea que tenemos de un héroe es la de un ser humano con unas habilidades o cualidades especiales que trata de ponerse al servicio de la humanidad y de hacer algo por mejorar el mundo.

Pero también hablamos del mito del héroe, porque este tema no lo encontramos solo en las películas de Superman, Spiderman o la Guerra de las Galaxias, sino que es un tema que siempre ha estado en todas las culturas de todos los tiempos y de todos los lugares. Por eso, es interesante entender qué es realmente un mito y por qué los mitos siempre se repiten.

La mitología

Las culturas antiguas tenían una gran cantidad de historias y de personajes mitológicos. Todo su mundo se rodeaba de historias, de dioses, de fábulas, de cuentos. Pero, ¿qué eran todas esas historias?

El término “mito” proviene del griego “mythos” que significa “relato”, “narración”. A veces no sabemos si ficticia o no, pero muchos antropólogos, filósofos y mitólogos, están de acuerdo en afirmar que los mitos no son narraciones literales, sino que son símbolos.

La palabra símbolo deriva de la palabra latina symbolum y a su vez del griego σύμβολον (sýmbolon), que significa signo o contraseña. Esta palabra griega se compone de  συν- (syn-) y βάλλειν (bállein) que vendría a significar “lanzar o tirar conjuntamente”. Si lo traducimos así parece que no tiene mucho significado pero se puede ver como la manera de exteriorizar una idea, sacarla de donde está. Por eso, otro de los significados que se le ha dado a la palabra símbolo es “la acción de portar o llevar algo dentro”.

Cuando hablamos de un mito hablamos de una imagen o una forma que contiene una idea.

Para entenderlo podemos pensar en los tatuajes. Muchas veces nos tatuamos nombres, símbolos, figuras diversas como mariposas, espirales, etc. Estas figuras no son importantes en sí mismas, sino que lo importante es la idea que hay detrás de esa figura que es con la que yo me identifico.

Los mitos o los dioses como Afrodita, Atenea, Zeus… eran símbolos que representaban grandes ideas como el amor, la inteligencia, la justicia o el orden. Y los mitos que narran historias nos vienen a explicar las leyes de la vida, los procesos de la naturaleza y los procesos internos propios del ser humano como en el caso del mito del héroe.  Al ser ideas, los mitos se repiten y al estudiar mitología comparada vemos que aparecen los mismos personajes pero con nombres y apariencia distinta según la cultura en la que nos encontremos.

Los Héroes

Para entender la idea de Héroe primero he querido acercarme a Platón, que dedica uno de sus diálogos, el Crátilo, al significado de las palabras. En uno de sus apartados nos habla sobre la palabra Héroe.

Platón en boca de Sócrates nos dice que la palabra Héroe proviene del griego antiguo ἥρως (hērōs). Dice que los Héroes nacen de Eros, el amor.  “…del Amor nacieron todos los Héroes…”. Sobre esto se podrían decir muchas cosas, pues los símbolos encierran verdades muy profundas, pero de una manera más simple, si nos lo ponemos a pensar, ¿Qué es lo que nos hace superarnos, hacer algo por los demás, sacar lo mejor de nosotros mismos? ¿No es el amor?

También nos dice Platón que los Héroes son semidioses, es decir, que nacen de un mortal y de un dios: Aquiles es hijo de un mortal  y de la ninfa Tetis, Perseo es hijo de Danae y Zeus, Gilgamesh, héroe sumerio, es hijo de la diosa Ninsun y de un sacerdote llamado Lillah, Herakles es hijo de Zeus y Alcmena, etc.  Los héroes de las películas (Superman, Spiderman, Harry Potter…) suelen ser tocados por algo que les otorga también alguna característica especial no humana.

¿Qué es este atributo divino en el ser humano? Lo podemos entender a través de uno de los héroes por excelencia en la cultura griega: Heracles o Hércules para los romanos.

Heracles era hijo de Zeus y de Alcmena, una mortal hija del rey de Micenas. Aprovechando que el esposo de Alcmena se había ido a la guerra contra Atenas. Cuando el volvió victorioso, su esposa Alcmena ya se había quedado embarazada.  Cuando Alcmena dio a luz a Heracles, Zeus anunció ante el consejo de los dioses, olímpicos que había engendrado un hijo con una mortal, y  su esposa celeste Hera, símbolo de la Ley, decide que sólo podrá estar entre los dioses inmortales si supera todas las pruebas que le envíe.

Tras todas las pericias de sus primeros años, Radamantis, uno de los jueces del Hades le plantea la que podemos llamar su primera gran prueba, la prueba de la elección. El juez le plantea que puede optar por una vida de placer o volcar su imparable energía en trabajar por mejorar su entorno y a sí mismo.

Heracles elige el estrecho y escarpado sendero de la conquista de sí mismo y comienza una serie de 12 pruebas que le prepara Hera para lograr su inmortalidad consciente. Por eso Heracles también se traduce como “la gloria de Hera” (Hera – Kleos).

En su última prueba se encuentra con el titán Prometeo, que estaba encadenado en el monte Cáucaso y que era víctima de un águila que le devoraba el hígado. ¿La causa? Haber robado el fuego a los dioses.

El Heroe y la búsqueda de la sabiduría

El fuego es un símbolo de la sabiduría.

Prometeo, aunque etimológicamente significa previsión o ver anticipadamente,  tiene una relación con la palabra Phronesis, que en griego es la virtud que nos otorga el pensamiento moral y nos permite comprender las cosas para que podamos distinguir el bien y el mal. También se relaciona con la conciencia y con la sabiduría práctica que nada tiene que ver con el mero conocimiento intelectual. Una cosa es conocimiento y otra es sabiduría.

Así que cuando Platón dice que los héroes son semidioses, viene a referirse a que tienen una mente que no es propiamente humana en el sentido de racional o lógica. Sino que es la mente que permite discernir, ver qué es justo y que no es justo. Hay personas que tienen muchos conocimientos, pero que quizás no tienen sentido común. Hércules tiene que liberar a Prometeo, un símbolo de la conciencia humana y así puede conseguir su inmortalidad.

En las antiguas escuelas griegas, los grandes maestros decían que esta sabiduría práctica, esta Phronesis, se podía ir despertando a través de la interrogación, es decir, a través de ir haciéndose preguntas e intentar llegar a las causas de las cosas.

Platón dice que la palabra Héroe también proviene de “Erotan”, que viene a significar “el que es capaz de preguntar”. Erotan o Eírein es sinónimo de légein (hablar). Nos dice que los Héroes eran sabios además de ser grandes conversadores muy capacitados para preguntar.

Por eso también el prototipo de Héroe, es aquel que se cuestiona las cosas, que es inquieto, que busca, que no se conforma.

Como bien decía Julián Marias, sabio no es el que responde a todo, sino el que sabe hacerse las preguntas adecuadas.

El viaje del héroe

Durante este último siglo han aparecido grandes pensadores que han profundizado en la mitología y han podido descubrir unas bases arquetípicas que parecen repetirse. Encontramos a Carl. Gustav Jung, Erik Newman, Joseph Cambell, Mircea Eliade, Carol Pearson, Walter Otto, Marie Louise Von Franz, Károly Kerényi, etc.

A través del concepto de mitologema se establecen las etapas por las que pasan todos los héroes de los mitos y hoy sabemos que muchas películas tratan de basarse en esta idea, porque se dice que son las películas que nos llaman más la atención al seguir un patrón arquetípico y por tanto natural.

A continuación he escogido algunas de las etapas más significativas:

La llamada:

Toda gran aventura heroica empieza con una llamada. Una llamada que invita al futuro héroe a emprender un viaje para la conquista de algo superior, que es la conquista de aquello que soñamos, de aquello valioso, del tesoro.

Gilgamesh, el héroe de la epopeya sumeria, que emprende un viaje en busca de la planta que le dará la inmortalidad.  Jasón, que lideró a los argonautas en busca del vellocino de oro. Moisés, quien dirigió el éxodo del pueblo hebreo hacia la tierra prometida. Eneas, que encabezó el exilio después de la caída de Troya. Odiseo, que emprende un viaje de regreso al hogar, al amor (esposa) y a la familia.

Entonces encontramos a un personaje que tiene una vida normal y que de repente se le aparece la posibilidad de emprender un viaje para encontrar un tesoro, para salvar a la princesa, para salvar al mundo luchando contra el mal, para recoger el vellocino de oro, para llegar a la tierra prometida… En fina, hay muchas maneras de verlo, pero siempre suele ser lo mismo.

Este es un momento decisivo porque implica dejar algo cómodo y conocido para emprender algo nuevo y desconocido. Esto implica salir de la zona de confort. Siempre que uno quiere algo nuevo en su vida algo se debe abandonar. Y esa es la primera prueba del héroe. Salir de la zona de confort y atreverse a buscar algo nuevo.

Sabemos que cuando hablamos de cambios, hablamos de crisis. Toda la vida está llena de cambios: cuando pasamos de niño a adolescente, de adolescente a joven, de joven a adulto. Y estos cambios siempre tienen una pequeña crisis porque hay un momento de incertidumbre en donde no estás ni en un sitio ni en el otro. Una crisis es siempre un cambio y cuando el héroe se atreve a dar ese paso entonces empieza su viaje.

El viaje y las pruebas:

El viaje es un símbolo que siempre aparece en los mitos de héroes: el viaje de Odiseo, el viaje de Heracles y sus 12 pruebas, el viaje de Frodo en el Señor de los anillos, etc.

Este viaje estará lleno de pruebas porque siempre que queremos conquistar algo tenemos que ser capaces de superarnos y de aprender cosas nuevas, y son precisamente estas pruebas de la vida, que a veces vemos como algo malo, aquellas que nos otorgan nuevas capacidades y nos permiten aprender.

A veces hemos aprendido cosas a través del dolor, no siempre, pero sí que hay experiencias en la vida que han sido dolorosas pero que a la vez nos han aportado una experiencia y un conocimiento de la vida y de nosotros mismos.

Si conseguimos ver qué es lo que la vida nos quiere enseñar con ese dolor o esa prueba entonces estamos recorriendo el viaje. Porque quizás el peor de los dolores es no entender por qué me pasa lo que me pasa.

El dolor es un aviso que nos dice, “te estás desviando, cuidado”. El cuerpo también nos avisa a través del dolor, ¡y menos mal!

Viaje al mundo subterráneo:

Pero hay una de las pruebas que todo héroe pasa, que es de las más difíciles o cruciales. Es la décima prueba de Hércules. Es el viaje al mundo subterráneo.

Es un símbolo de ir hacia nuestra propia profundidad, a la parte oscura de nosotros mismos para enfrentar los miedos más profundos.

Todos tenemos nuestros inframundo o Hades particular, lugares que preferimos no visitar, que cuando aparecen en una conversación desviamos la mirada por el dolor que nos produce.

Este viaje al submundo nos habla de que lograr poner luz en todos los rincones interiores, porque el viaje es un símbolo del viaje interior. Todos nos vamos poniendo una mochila con todo aquello que no aceptamos. Ese saco individual. ¿Por qué no nos conocemos? A veces no es que no profundicemos, sino que tenemos tantas y tantas capas de prejuicios, de dolores, de la propia cultura, que por mucho que queramos no queda nada de nosotros.

Entonces esa bajada al submundo es poner luz en aquello que está oscuro y que somos nosotros mismos.

No es fácil. Según la tradición griega el submundo estaba custodiado por el Can Cerbero, un Perro enorme de tres cabezas. El perro en muchas culturas aparece como ese custodio entre el mundo visible y el invisible. En Egipto encontramos a Anubis y en la saga de Harry Potter, Dumbledore lo usa para proteger la Piedra Filosofal. Para poder entrar en ese mundo oscuro y desconocido que somos nosotros mismos, hay que vencer a ese perro.

Can Cerbero:

Pero parece ser que este Can Cerbero era imposible de destruir, decían que era invencible. Así que aquellos que descendieron y que supieron como esquivarlo, supieron que la fuerza no era la mejor solución. La mejor solución era encandilarlo, tenían que usar el ingenio. 

Descubrieron que el Can Cerbero tiene dos puntos débiles: la miel y la música. De ahí la expresión “la música amansa a las fieras”.

Orfeo usó su música para calmarle y dormirlo, Hermes logró dormirlo usando agua del río Leteo, en la mitología romana, Eneas le adormeció usando tortas de miel y en una historia romana posterior, Psique también le durmió del mismo modo que Eneas.

 

Muchas veces queremos matar a los miedos, los prejuicios, las dudas, que son de hecho esas barreras que nos impiden entrar dentro de nosotros mismos. Pero matarlas según los mitos no es posible, sino que hay que armonizarlas, hay que amansarlas, con música, con dulces.

 

Así que no podemos saltarnos pasos. No podemos decir “yo mato a la fiera y voy al inframundo”, porque puede ser muy peligroso, ya que quizás no tenemos herramientas para enfrentarnos a lo que allí podemos encontrarnos y eso puede rompernos internamente.

Por eso el inframundo está muy bien custodiado.

Recomendación: ¡no vayas si no sabes cómo volver!

Por eso, las terapias que producen catarsis, como la Respiración Holotrópica o la toma de Ayahuasca, se tienen que hacer siempre con profesionales que sepan con lo que están trabajando y los buenos terapeutas saben quién puede utilizar estas técnicas y quién no.

¿Qué pasos debemos seguir?

Todos los grandes sabios, Aristóteles, Platón, Buda, Confucio, etc. Nos dicen que todo defecto es un extremo de una virtud. El amor tiene extremos que en exceso es el sentimentalismo y en defecto es el odio; la valentía tiene su defecto que es la cobardía, o el exceso que es la temeridad. Y así con todas las virtudes.

Entonces hay que armonizar esos extremos para hallar la virtud que esconden. Por eso se amansa con la música que es armonía.

Hay que usar el defecto como una cuerda, un hilo que nos lleva a descubrir el fondo de la cuestión. Como el hilo de Ariadna que le sirvió al Héroe Teseo para salir del Laberinto. Es un trabajo que nos obliga a descubrir cuáles son nuestros juicios erróneos acerca de las cosas y cuáles son nuestras actitudes y emociones equivocadas ante la vida, ante las personas y ante nosotros mismos.

Y así, con mucho ingenio, todos los héroes tratan de amansar, de encandilar a esa fiera para poder entrar a esa parte interior que es el símbolo del inframundo.

Esto es el trabajo de conocimiento de uno mismo. Ni más ni menos.

Solo a través del conocernos a nosotros mismos podemos poner luz en la oscuridad.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *